Cómo aplicar una pomada: cantidad, técnica y errores
Aplicar bien una pomada es cuestión de tres cosas: piel limpia y seca, la cantidad justa —una unidad de la yema del dedo por cada dos palmas de piel— y una capa fina extendida en el sentido del vello. El resto de la eficacia depende de no taparla sin motivo, respetar la frecuencia del prospecto y no mezclarla con otros productos en la misma pasada. Sin receta
Manos limpias antes y después.
Piel limpia y seca: la pomada no se pega sobre piel mojada.
Cantidad: una unidad de la yema del dedo (unos 0,5 g) cubre dos palmas de mano.
Capa fina, extendida en el sentido del vello, hasta que la piel quede algo brillante.
No tapes la zona con plástico ni vendaje oclusivo salvo que te lo hayan indicado.
Varios productos: el medicamento sobre piel limpia y la hidratante después, separados unos minutos.
Paso 1. Manos y piel
Lávate las manos con agua y jabón antes de abrir el tubo y otra vez al terminar. El lavado final evita que arrastres restos de corticoide, antifúngico o antibiótico a los ojos, a la boca o a la comida. La excepción es obvia: si la zona tratada son las propias manos, no te las laves después de aplicar.
La piel debe estar limpia y seca. Si vienes de la ducha, sécate a toquecitos y espera unos minutos: sobre piel húmeda el producto resbala, se reparte mal y se diluye. Si la zona tiene restos de crema anterior, sudor o maquillaje, retíralos con agua y un jabón suave; los productos con alcohol resecan y pueden escocer sobre piel inflamada.
No metas el dedo dentro del tarro una y otra vez ni apoyes la boquilla del tubo sobre la herida o el grano. Es la vía más rápida para contaminar el envase. Si es un tarro, saca el producto con una espátula limpia o un bastoncillo.
Paso 2. Cuánta pomada: la unidad de la yema del dedo
La unidad de la yema del dedo (UYD, o FTU en inglés) es la cantidad de producto que sale de un tubo de boquilla estándar y ocupa desde la punta del índice hasta el primer pliegue. Equivale a unos 0,5 gramos y basta para tratar una superficie del tamaño de dos palmas de mano adulta con los dedos juntos.
Con esa regla se calcula rápido: una cara y cuello, unas 2,5 unidades; un brazo entero, unas 3; una pierna entera, unas 6; el tronco por delante, unas 7. En un niño las cantidades son proporcionalmente menores, y conviene revisarlas en la guía de pomadas en niños.
Poner más no cura antes. En un corticoide como la hidrocortisona el exceso solo aumenta lo que se absorbe y, con ello, la probabilidad de adelgazamiento de la piel; en un antifúngico como Canesten el exceso se queda en la superficie y macera la zona. Quedarse corto tampoco sirve: es la causa más frecuente de que un tratamiento «no funcione».
Paso 3. Extender bien, masajear solo cuando toca
Reparte el producto en varios puntos pequeños sobre la zona y extiéndelo desde el centro hacia fuera, en el sentido en que crece el vello. Así entra en el folículo en lugar de acumularse alrededor. La capa correcta es la que deja la piel ligeramente brillante, no blanca ni pegajosa: si queda producto sin absorber a los cinco minutos, has puesto de más.
El masaje depende del producto. Los geles antiinflamatorios como Voltadol se friccionan un par de minutos para favorecer su paso a través de la piel. Los corticoides, los antibióticos y los cicatrizantes se extienden con suavidad, sin frotar: la fricción sobre una piel inflamada o una herida reciente la irrita y puede romper el tejido nuevo. Sobre heridas abiertas nunca se masajea.
Si la zona tiene mucho vello, separa el pelo con los dedos y aplica sobre la piel, no sobre el pelo. En cuero cabelludo suelen ser preferibles geles, lociones o espumas, por el motivo que explica la guía de pomada, crema, gel y ungüento.
Paso 4. Tapar o dejar al aire
Cubrir la zona con un plástico, un guante o un vendaje que no transpire se llama oclusión, y multiplica la cantidad de principio activo que atraviesa la piel: la hidratación del estrato córneo aumenta y la barrera se vuelve mucho más permeable. Es una técnica útil en placas gruesas de psoriasis o en palmas y plantas, pero solo si te la ha indicado un médico, y nunca con corticoides potentes en cara o pliegues.
En el resto de casos, deja la zona al aire unos minutos y luego vístete con ropa que no roce. Ten en cuenta dos oclusiones «invisibles»: el pañal de un bebé y los pliegues cerrados (ingles, axilas, debajo del pecho) se comportan como una cura oclusiva aunque no pongas nada encima.
Si hay que cubrir la zona con un apósito por otro motivo —una herida, una rozadura—, revisa antes qué apósito es compatible con qué producto en la guía de pomadas y apósitos: una gasa seca sobre una pomada grasa se pega y arranca tejido al retirarla.
Paso 5. Si usas varios productos, el orden importa
El medicamento va sobre piel limpia y la hidratante después, separados por al menos quince o veinte minutos. Aplicar los dos a la vez diluye el activo y reparte el medicamento por zonas que no había que tratar.
- Medicamento + emoliente: primero el tratamiento en la zona afectada; cuando se haya absorbido, el emoliente en todo el resto. Si prefieres hidratar antes, espera a que la piel esté seca al tacto.
- Dos medicamentos distintos: no los mezcles en la mano. Aplica uno, espera, aplica el otro; y pregunta si de verdad hacen falta los dos a la vez.
- Fotoprotector: siempre el último, y sobre piel ya absorbida. Algunos tópicos aumentan la sensibilidad al sol, como recuerda la guía de pomadas y sol.
- Maquillaje: siempre el último, nunca sobre una pomada recién puesta.
Cada cuánto y hasta cuándo
La frecuencia la marca el prospecto, y varía mucho según la familia. Los corticoides modernos suelen aplicarse una vez al día; los antibióticos tópicos, dos o tres veces al día durante los días que indique el médico; los antifúngicos, una o dos veces al día y manteniendo el tratamiento una o dos semanas después de que desaparezcan los síntomas, porque el hongo sigue ahí cuando el picor ya no está. Los cicatrizantes como Blastoestimulina se pautan en cada cura.
Si te saltas una aplicación, ponla en cuanto te acuerdes, pero no dupliques la siguiente. Y fija un plazo mental de revisión: si a los siete días no hay ninguna mejoría, o si la lesión empeora antes, deja de insistir y consulta. Aprender a localizar la pauta exacta en el envase es más fácil con la guía de cómo leer un prospecto.
Errores frecuentes
- Aplicar «un poco más» porque escuece o pica. El picor no mide la dosis. Si escuece mucho, puede tratarse de una reacción a la pomada, no de falta de producto.
- Reutilizar un tubo de receta de un episodio anterior. Ni la lesión es la misma ni el tubo está igual: consulta antes.
- Frotar hasta que «desaparezca». Una pomada bien puesta se ve durante un rato; eso no es exceso.
- Parar en cuanto mejora. Es el error clásico con antifúngicos y antibióticos: la recaída es casi segura.
- Aplicar cerca de los ojos un producto que no sea oftálmico. Las pomadas oftálmicas son estériles y las dermatológicas no.
- Guardar el tubo en el baño. El calor y la humedad lo degradan; mira cómo conservar las pomadas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta pomada hay que ponerse exactamente?
La referencia práctica es la unidad de la yema del dedo: el cordón de producto que va desde la punta del índice hasta el primer pliegue, unos 0,5 gramos. Esa cantidad cubre una superficie equivalente a dos palmas de mano adultas. Poner más no acelera la curación y aumenta lo que se absorbe.
¿Se puede tapar la zona con un vendaje después de aplicar la pomada?
Solo si te lo han indicado. Cubrir con plástico o con un vendaje que no transpire multiplica la absorción del principio activo y, en el caso de los corticoides, el riesgo de atrofia de la piel. Si hay que cubrir una herida, se usa un apósito adecuado, no un plástico.
Si uso pomada e hidratante, ¿cuál va primero?
Primero el medicamento sobre la piel limpia y la hidratante después, dejando pasar al menos quince o veinte minutos. Aplicar los dos a la vez diluye el principio activo y lo extiende por zonas que no había que tratar.
Relacionado
- La unidad de la yema del dedo, explicada
- Pomada, crema, gel y ungüento: qué cambia
- Corticoides tópicos: uso seguro
- Pomadas y apósitos: qué combina con qué
- Cómo conservar las pomadas en casa
- Cómo leer un prospecto sin perderte
Última revisión: agosto de 2026. Fuente principal: prospecto y ficha técnica en CIMA (AEMPS).